En cuanto a la comedia, Aristóteles la define como una imitación de los hombres peor de lo que son; es decir, una imitación fea, ridícula. A diferencia de la tragedia, las etapas primigenias de la comedia pasaron inadvertidas. La comedia alcanzó ya ciertas formas definidas cuando empezó el recuerdo de aquellos individuos llamados poetas cómicos. Después de esto, se nos dice que la tragedia implica todos los elementos de la épica, pero la épica no implica todos los de la tragedia. ¿Qué quiere decir Aristóteles con esto? La tragedia se diferencia de la épica en cuanto a la extensión, a su carácter narrativo y al tipo de metro que utiliza la ultima. Ya en el capítulo VI expone el Estagirita su definición de tragedia: la imitación de una acción elevada y también, por tener magnitud, completa en sí misma, y con un lenguaje con adornado en cada parte.
En el capítulo VII, el Estagirita se centra en las condiciones adecuadas para la construcción de una fábula o argumento. En síntesis, afirmará que, dado que el drama o tragedia es la imitación de una acción con sentido, esto es, de un todo, dicha imitación deberá respetar esa magnitud. Por tanto, una tragedia deberá tener, al menos, tres partes: inicio, desarrollo y desenlace (y el coro). A esto añade que, en la cuestión de la extensión, siempre y cuando mantenga su coherencia, cuánto más grande más bella. En cualquier caso, también nos dice que la unidad de una fábula no consiste en contar todo lo que le ocurre al héroe, sino que, más bien, se trata de narrar todo aquello que, de no estar presente, alteraría la coherencia del todo (Capítulo VIII).
En el capítulo IX, Aristóteles hace una interesantísima comparación entre la historia y la poesía. La poesía, a diferencia de la historia, no trata de decir lo que ha acontecido, sino lo que podría ocurrir, esto es, se mueve en el ámbito de lo posible. Asimismo, esa búsqueda de lo universal posible, frente a lo histórico-contingente, hace que la poesía tenga mayor dignidad filosófica que la historia. El poeta debe ser más el autor de sus fábulas o tramas que de sus versos, dado que lo que hace del poeta un poeta es su dimensión imitativa, y lo imitado son siempre acciones humanas. Ahora bien, esta imitación, advierte Aristóteles, no son los hechos, sino su disposición o encadenamiento.
JUAN ANDRES RANGEL LOPEZ
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